Método del Perforador o de la Doble Circulada:
Partimos de la hipótesis de mantener en el fondo del pozo una presión constante e igual a la presión de formación.
Primer Circulada:
El objetivo de esta circulación es desalojar al fluido invasor. Se abre el pozo y se bombea con un régimen regulado (presión de bombeo regulado) para darle tiempo a que el fluido invasor se expanda, controlando por manómetro de directa que la presión se mantenga constante e igual a la presión de circulación la cual es igual a la suma de la presión de bombeo regulado y la presión de cierre por directa, esta circulación se puede controlar tanto por volúmenes, tiempo o con emboladas, en el caso de las emboladas la primer circulada termina una vez alcanzada la cantidad de emboladas necesarias para circular todo el pozo desde las instalaciones de superficie hasta el fondo y nuevamente a superficie. Una vez hecho esto si cerráramos el pozo las lecturas de presión de cierre por directa y por anular deberían ser las mismas debido a que es la misma inyección en ambas columnas; pero para estar más seguros se puede realizar un ensayo de lodo al fluido que retorna, este debe ser el mismo que el que ingresa.
Segunda Circulada:
El objetivo de esta circulación es ingresar al pozo un fluido cuyo peso específico sea el suficiente para controlar la presión de formación (densidad de ahogo). Las presiones se controlarán por el manómetro del anular (debido a que el fluido invasor ya no interferirá en las lecturas porque ya ha sido desplazado y además este manómetro es de más pronta repuesta debido a su cercanía a la válvula aguja).
Se mantendrá una presión constante e igual a la presión de cierre por directa mientras se circula de superficie hasta el fondo, una vez alcanzadas las emboladas necesarias para circular dicho tramo, se comienza a abrir la válvula aguja (estrangulador) de modo de ir disminuyendo la contrapresión creada ya que estamos ingresando al anular un fluido de mayor densidad que irá ganando altura por ello generando mayor presión hidrostática y si no alivianamos la contrapresión de la aguja podríamos llegar hasta a fracturar la formación, existen dos maneras de ir abriendo el estrangulador, una es por exceso y la otra es por defecto, en ambos se va reduciendo la presión en intervalos según la cantidad de emboladas, hasta que la contrapresión de la aguja llega a ser cero.De esta manera el poso se encuentra equilibrado y ahogado.

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